domingo, 16 de abril de 2017

RECURSOS DE COHESIÓN- CUENTO "EL GIGANTE EGOÍSTA"



EL GIGANTE EGOÍSTA de OSCAR WILDE

Cada tarde, a la salida de la escuela, los niños se iban a jugar al jardín del Gigante. Era un jardín amplio y hermoso, con arbustos de flores y cubierto de césped verde y suave. Por aquí y por allá, entre la hierba, se abrían flores luminosas como estrellas, y había doce albaricoqueros que durante la Primavera se cubrían con delicadas flores color rosa y nácar, y al llegar el Otoño se cargaban de ricos frutos aterciopelados. Los pájaros se demoraban en el ramaje de los árboles, y cantaban con tanta dulzura que los niños dejaban de jugar para escuchar sus trinos.
–¡Qué felices somos aquí! –se decían unos a otros.
Pero un día el Gigante regresó. Había ido de visita donde su amigo el Ogro de Cornish, y se había quedado con él durante los últimos siete años. Durante ese tiempo ya se habían dicho todo lo que se tenían que decir, pues su conversación era limitada, y el Gigante sintió el deseo de volver a su mansión. Al llegar, lo primero que vio fue a los niños jugando en el jardín.
–¿Qué hacen aquí? –surgió con su voz retumbante.
Los niños escaparon corriendo en desbandada.
–Este jardín es mío. Es mi jardín propio –dijo el Gigante–; todo el mundo debe entender eso y no dejaré que nadie se meta a jugar aquí.
Y, de inmediato, alzó una pared muy alta, y en la puerta puso un cartel que decía:
ENTRADA ESTRICTAMENTE PROHIBIDA
BAJO LAS PENAS CONSIGUIENTES
Era un Gigante egoísta...
Los pobres niños se quedaron sin tener dónde jugar. Hicieron la prueba de ir a jugar en la carretera, pero estaba llena de polvo, estaba plagada de pedruscos, y no les gustó. A menudo rondaban alrededor del muro que ocultaba el jardín del Gigante y recordaban nostálgicamente lo que había detrás.
–¡Qué dichosos éramos allí! –se decían unos a otros.
Cuando la Primavera volvió, toda la comarca se pobló de pájaros y flores. Sin embargo, en el jardín del Gigante Egoísta permanecía el Invierno todavía. Como no había niños, los pájaros no cantaban, y los árboles se olvidaron de florecer. Sólo una vez una lindísima flor se asomó entre la hierba, pero apenas vio el cartel, se sintió tan triste por los niños que volvió a meterse bajo tierra y volvió a quedarse dormida.
Los únicos que ahí se sentían a gusto eran la Nieve y la Escarcha.
–La Primavera se olvidó de este jardín –se dijeron–, así que nos quedaremos aquí todo el resto del año.
La Nieve cubrió la tierra con su gran manto blanco y la Escarcha cubrió de plata los árboles. Y en seguida invitaron a su triste amigo el Viento del Norte para que pasara con ellos el resto de la temporada. Y llegó el Viento del Norte. Venía envuelto en pieles y anduvo rugiendo por el jardín durante todo el día, desganchando las plantas y derribando las chimeneas.
–¡Qué lugar más agradable! –dijo–. Tenemos que decirle al Granizo que venga a estar con nosotros también.
Y vino el Granizo también. Todos los días se pasaba tres horas tamborileando en los tejados de la mansión, hasta que rompió la mayor parte de las tejas. Después se ponía a dar vueltas alrededor, corriendo lo más rápido que podía. Se vestía de gris y su aliento era como el hielo.
–No entiendo por qué la Primavera se demora tanto en llegar aquí –decía el Gigante Egoísta cuando se asomaba a la ventana y veía su jardín cubierto de gris y blanco–, espero que pronto cambie el tiempo.
Pero la Primavera no llegó nunca, ni tampoco el Verano. El Otoño dio frutos dorados en todos los jardines, pero al jardín del Gigante no le dio ninguno.
–Es un gigante demasiado egoísta –decían los frutales.
De esta manera, el jardín del Gigante quedó para siempre sumido en el Invierno, y el Viento del Norte y el Granizo y la Escarcha y la Nieve bailoteaban lúgubremente entre los árboles.
Una mañana, el Gigante estaba en la cama todavía cuando oyó que una música muy hermosa llegaba desde afuera. Sonaba tan dulce en sus oídos, que pensó que tenía que ser el rey de los elfos que pasaba por allí. En realidad, era sólo un jilguerito que estaba cantando frente a su ventana, pero hacía tanto tiempo que el Gigante no escuchaba cantar ni un pájaro en su jardín, que le pareció escuchar la música más bella del mundo. Entonces el Granizo detuvo su danza, y el Viento del Norte dejó de rugir y un perfume delicioso penetró por entre las persianas abiertas.
–¡Qué bueno! Parece que al fin llegó la Primavera –dijo el Gigante, y saltó de la cama para correr a la ventana.
¿Y qué es lo que vio?
Ante sus ojos había un espectáculo maravilloso. A través de una brecha del muro habían entrado los niños, y se habían trepado a los árboles. En cada árbol había un niño, y los árboles estaban tan felices de tenerlos nuevamente con ellos, que se habían cubierto de flores y balanceaban suavemente sus ramas sobre sus cabecitas infantiles. Los pájaros revoloteaban cantando alrededor de ellos, y los pequeños reían. Era realmente un espectáculo muy bello. Sólo en un rincón el Invierno reinaba. Era el rincón más apartado del jardín y en él se encontraba un niñito. Pero era tan pequeñín que no lograba alcanzar a las ramas del árbol, y el niño daba vueltas alrededor del viejo tronco llorando amargamente. El pobre árbol estaba todavía completamente cubierto de escarcha y nieve, y el Viento del Norte soplaba y rugía sobre él, sacudiéndole las ramas que parecían a punto de quebrarse.
–¡Sube a, niñito! –decía el árbol, inclinando sus ramas todo lo que podía. Pero el niño era demasiado pequeño.
El Gigante sintió que el corazón se le derretía.
–¡Cuán egoísta he sido! –exclamó–. Ahora sé por qué la Primavera no quería venir hasta aquí. Subiré a ese pobre niñito al árbol y después voy a botar el muro. Desde hoy mi jardín será para siempre un lugar de juegos para los niños.
Estaba de veras arrepentido por lo que había hecho.
Bajó entonces la escalera, abrió cautelosamente la puerta de la casa, y entró en el jardín. Pero en cuanto lo vieron los niños se aterrorizaron, salieron a escape y el jardín quedó en Invierno otra vez. Solo aquel pequeñín del rincón más alejado no escapó, porque tenía los ojos tan llenos de lágrimas que no vio venir al Gigante. Entonces el Gigante se le acercó por detrás, lo tomó gentilmente entre sus manos, y lo subió al árbol. Y el árbol floreció de repente, y los pájaros vinieron a cantar en sus ramas, y el niño abrazó el cuello del Gigante y lo besó. Y los otros niños, cuando vieron que el Gigante ya no era malo, volvieron corriendo alegremente. Con ellos la Primavera regresó al jardín.
–Desde ahora el jardín será para ustedes, hijos míos –dijo el Gigante, y tomando un hacha enorme, echó abajo el muro.
Al mediodía, cuando la gente se dirigía al mercado, todos pudieron ver al Gigante jugando con los niños en el jardín más hermoso que habían visto jamás.
Estuvieron allí jugando todo el día, y al llegar la noche los niños fueron a despedirse del Gigante.
–Pero, ¿dónde está el más pequeñito? –preguntó el Gigante–, ¿ese niño que subí al árbol del rincón?
El Gigante lo quería más que a los otros, porque el pequeño le había dado un beso.
–No lo sabemos –respondieron los niños–, se marchó solito.
–Díganle que vuelva mañana –dijo el Gigante.
Pero los niños contestaron que no sabían dónde vivía y que nunca lo habían visto antes. Y el Gigante se quedó muy triste.
Todas las tardes al salir de la escuela los niños iban a jugar con el Gigante. Pero al más chiquito, a ese que el Gigante más quería, no lo volvieron a ver nunca más. El Gigante era muy bueno con todos los niños pero echaba de menos a su primer amiguito y muy a menudo se acordaba de él.
–¡Cómo me gustaría volverlo a ver! –repetía.
Fueron pasando los años, y el Gigante se puso viejo y sus fuerzas se debilitaron. Ya no podía jugar; pero, sentado en un enorme sillón, miraba jugar a los niños y admiraba su jardín.
–Tengo muchas flores hermosas –se decía–, pero los niños son las flores más hermosas de todas.
Una mañana de Invierno, miró por la ventana mientras se vestía. Ya no odiaba el Invierno pues sabía que el Invierno era simplemente la Primavera dormida, y que las flores estaban descansando.
Sin embargo, de pronto se restregó los ojos, maravillado, y miró, miró…
Era realmente maravilloso lo que estaba viendo. En el rincón más lejano del jardín había un árbol cubierto por completo de flores blancas. Todas sus ramas eran doradas, y de ellas colgaban frutos de plata. Debajo del árbol estaba parado el pequeñito a quien tanto había echado de menos.
Lleno de alegría el Gigante bajó corriendo las escaleras y entró en el jardín. Pero cuando llegó junto al niño su rostro enrojeció de ira, y dijo:
–¿Quién se ha atrevido a hacerte daño?
Porque en la palma de las manos del niño había huellas de clavos, y también había huellas de clavos en sus pies.
–¿Pero, quién se atrevió a herirte? –gritó el Gigante–. Dímelo, para tomar la espada y matarlo.
–¡No! –respondió el niño–. Estas son las heridas del Amor.
–¿Quién eres tú, mi pequeño niñito? –preguntó el Gigante, y un extraño temor lo invadió, y cayó de rodillas ante el pequeño.
Entonces el niño sonrió al Gigante, y le dijo:
–Una vez tú me dejaste jugar en tu jardín; hoy jugarás conmigo en el jardín mío, que es el Paraíso.
Y cuando los niños llegaron esa tarde encontraron al Gigante muerto debajo del árbol. Parecía dormir, y estaba entero cubierto de flores blancas.

Oscar Wilde (1854/10/16 - 1900/11/30)
NovelisNació el 16 de octubre de 1854, en Dublín. 

Fue el segundo de los tres hijos de William Wilde y Jane Wilde.

Su madre, bajo el seudónimo de "Speranza" escribió poesía para el movimiento Young Ireland en 1848 siendo una nacionalista irlandesa. En su juventud participó en las reuniones literarias que organizaba su madre.

Su padre fue un célebre cirujano irlandés especializado en oto-oftalmológica y fue nombrado caballero en 1864 por su trabajo como comisionado asistente de los censos de Irlanda; además escribió libros sobre arqueología irlandesa y folclore campesino.



Por parte de su progenitor, era descendiente del coronel holandés, Wilde, que acompañó a Irlanda al rey Guillermo en la invasión de 1690. Su padre además tuvo tres hijos antes de su matrimonio, a los que reconoció la paternidad haciéndose cargo de su educación.


Hasta que tuvo nueve años, fue educado en casa, donde un francés y una institutriz alemana en sus lenguas, además tenía conocimientos griego e italiano. Después asistió a la Portora Royal School en Enniskillen, Condado de Fermanagh. Cursó estudios en el Trinity College de Dublín.

Como estudiante en la Universidad de Oxford, destacó en el estudio de los clásicos y escribió poesía; su extenso poema Ravenna ganó el prestigioso premio Newdigate en 1878.

Discípulo de Walter Pater y muy influenciado por el pintor Whistler, en 1891 publicó una serie de ensayos (Intenciones) que dieron pie a que se le considerase uno de los máximos representantes del esteticismo, cuyos aspectos más deslumbrantes y exquisitos puso de manifiesto tanto en su obra como en su vida. Wilde siempre hizo gala de un carácter excéntrico, llevaba el pelo largo y vestía pantalones de montar de terciopelo. Su habitación estaba repleta de objetos de arte y elementos decorativos, como girasoles, plumas de pavo real y porcelanas chinas. Sus actitudes y modales fueron repetidamente ridiculizados en la publicación satírica Punch y en la ópera cómica de Gilbert y Sullivan Paciencia.

Su primer libro fue Poemas (1881), y su primera obra teatral, Vera o los nihilistas (1882). Tras la publicación de su libro Poemas realizó una gira por América donde dio 140 conferencias en sólo nueve meses. Dirigió The Woman's World, revista de marcada tendencia feminista, y dio a la imprenta un texto en abierta defensa del socialismo (The Soul of Man under Socialism). Entre sus primeras obras aparecen dos colecciones de historias fantásticas, escritas para sus hijos, El príncipe feliz (1888) y La casa de las granadas (1892), y un conjunto de cuentos breves, El crimen de lord Arthur Saville (1891). Su única novela, El retrato de Dorian Gray (1891), es una melodramática historia de decadencia moral, que destaca por su brillante estilo epigramático.

Sus obras teatrales más interesantes fueron las cuatro comedias El abanico de lady Windermere (1892), Una mujer sin importancia (1893), Un marido ideal (1895) y La importancia de llamarse Ernesto (1895), caracterizadas por sus ingeniosos diálogos. Consiguió demostrar un talento innato para los efectos teatrales y para la farsa, y aplicó a estas obras algunos de los métodos creativos que solía utilizar en sus restantes obras, como las paradojas en forma de refrán inverso, algunas de las cuales han llegado a hacerse muy famosas. Salomé es una obra teatral seria sobre la pasión obsesiva. Escrita en francés, la estrenó en París en 1894 la actriz Sarah Bernhardt. Después, el compositor alemán Richard Strauss compuso una ópera homónima basada en ella.

Se estableció en Londres y, en 1884, contrajo matrimonio con una mujer irlandesa muy rica, Constance Lloyd, con la que tuvo dos hijos, Cyril y Vyvyan. Desde entonces, se dedicó exclusivamente a la literatura. Wilde quiso hacer de su vida un auténtica obra de arte, fiel a los planteamientos del esteticismo finisecular y recogiendo la sensibilidad finamente decadentista de los prerrafaelistas; de ahí su comentario a André Gide: "He puesto todo mi genio en mi vida, y en mis obras sólo he puesto mi talento". Logró así centrar la atención en su carácter extravagante y provocador, en el ingenio de sus conversaciones y en una amoralidad de la que hizo bandera en el conocido episodio final de su proceso y encarcelamiento por homosexualidad.

En 1895, en la cima de su carrera, se convirtió en la figura central del más sonado proceso judicial del siglo. Wilde, que había mantenido una íntima amistad con lord Alfred Douglas, fue acusado por el padre de éste, el marqués de Queensberry, de sodomía. Se le declaró culpable en el juicio, celebrado en mayo de 1895, y, condenado a dos años de trabajos forzados; salió de la prisión arruinado material y espiritualmente.

Pasó el resto de su vida en París, bajo el nombre falso de Sebastian Melmoth. En la cárcel, escribió De profundis (1895), una extensa carta de arrepentimiento por su pasado estilo de vida. Algunos críticos la han considerado una obra extremadamente reveladora; otros, en cambio, una explosión sentimental muy poco sincera. La balada de la cárcel de Reading (1898), escrito en Berneval, Francia, muy poco después de salir de prisión, y publicado anónimamente en Inglaterra, es uno de sus poemas más poderosos. En él expone la dureza de la vida en la cárcel y la desesperación de los presos. Durante muchos años, el nombre de Oscar Wilde sobrellevó el estigma impuesto por la puritana sociedad victoriana. Sus obras mantienen una vigencia universal.

Se convirtió al catolicismo poco antes de morir de meningitis el 30 de noviembre de 1900 en el Hôtel d'Alsace, núm. 13, de la Rue des Beaux Arts de París a causa de un ataque de meningitis. 


"Y todos los hombres matan lo que aman,
que lo oiga todo el mundo,
unos lo hacen con una mirada amarga, otros con una palabra zalamera;
el cobarde con un beso,
¡el valiente con una espada! "


Obras

Prosa

El retrato de Dorian Gray (1891)

El crimen de lord Arthur Saville y otras historias (1891):
El crimen de lord Arthur Saville
El fantasma de Canterville
La esfinge sin secreto
El modelo millonario
El retrato del Sr. W. H.

El cumpleaños de la infanta
Poemas en prosa De profundis (1905)
Teleny o El reverso de la medalla (1893)

Cuentos

El príncipe feliz y otros cuentos (1888):
El príncipe feliz
El ruiseñor y la rosa
El Fantasma de Canterville
El gigante egoísta
El amigo fiel
El famoso cohete

Una casa de granadas (1892):
El joven rey
El cumpleaños de la infanta
El pescador y su alma
El niño estrella

Ensayos

Intenciones (1891):
La decadencia de la mentira
Pluma, lápiz y veneno
El crítico artista
La verdad sobre las máscaras

El alma del hombre bajo el socialismo (1891–1904)
Frases y filosofías para uso de la juventud (1894)
Algunas máximas para la instrucción de los súper-educados (1894)

Poemas

Ravenna (1878)
Poemas (1881)
Poemas en prosa (1894)
La esfinge (1894)
Balada de la Cárcel de Reading (1898)
Requiescat

Teatro

Vera o los nihilistas (1880)
La duquesa de Padua (1883)
El abanico de Lady Windermere (1892)
Una mujer sin importancia (1893)
Salomé (1894)
Un marido ideal (1895)
La importancia de llamarse Ernesto (1895)

ACTIVIDADES:

- De comprensión:

¿Qué personajes aparecen en el cuento? ¿Qué características tiene cada uno?

¿Por qué el Gigante no quería que los niños jugaran en su jardín? ¿Cómo consigue que no entren más? ¿Qué lo hace cambiar de opinión?

¿Quiénes abandonan el jardín junto con los niños y quiénes empiezan a ocuparlo?

¿Cómo se transforma el jardín cuando los niños se van y cómo se transforma cuando vuelven?

¿Quién era el niño chiquito, amigo del Gigante? ¿En qué momentos aparece?

Hacer una lista con las acciones principales (núcleos narrativos), ordenadas cronológicamente. Redactar cada núcleo con forma de construcción nominal, por ejemplo, «Visita del Gigante al Ogro de Cornish».

Cohesión. Recursos cohesivos

A continuación,  ejercicios para que practiquen el reconocimiento y el uso de diferentes recursos cohesivos.

-Reemplazar las palabras en negrita por sinónimos o frases equivalentes.

o Los pájaros se demoraban en el ramaje de los árboles, y cantaban con tanta dulzura que los niños dejaban de jugar para escuchar sus trinos.

o Hicieron la prueba de ir a jugar en la carretera, pero estaba llena de polvo, estaba plagada de pedruscos, y no les gustó.

o Todos los días se pasaba tres horas tamborileando en los tejados de la mansión, hasta que rompió la mayor parte de las tejas.

o A través de una brecha del muro habían entrado los niños, y se habían trepado a los árboles.

o El Gigante era muy bueno con todos los niños pero echaba de menos a su primer amiguito y muy a menudo se acordaba de él.

-Marcar en el cuento «El gigante egoísta» palabras que pertenezcan al campo semántico de la palabra frío.

-Buscar en el cuento sinónimos de este listado de palabras  y copiarlos:

o charla:

o chicos:

o huyeron:

o levantó:

o permaneceremos:

o raro:

o baile:

o aterrorizaron:

-Buscar en el texto antónimos de ellas y copiarlos:

o generoso:

o permitida:

o contento:

o horrible:

o despacio:

o cercano:

o descubierto:

o tristemente:

-Buscar en el cuento HIPERÓNIMOS Y ANTÓNIMOS.

-Indicar a qué palabras se refieren los siguientes pronombres que aparecen  subrayados en el cuento de Oscar Wilde:

o su:

o mío:

o allí:

o aquí:

o ellos:

o mí:

o ustedes:

o le:

o lo:

o estas:

o tu:

-Identificar en el cuento un ejemplo de cada uno de los recursos cohesivos indicados:

o Sinonimia

o Repetición

o Elipsis

o Cadena referencial

o Sustitución


martes, 28 de marzo de 2017

COHERENCIA Y COHESIÓN










Coherencia y cohesión
Los textos son una secuencia estructurada de palabras que se ordenan en enunciados, los que formando una cadena, generan al texto.
El enunciado es una unidad formada por una secuencia de palabras y que comunica un significado completo.
¿Qué son los conectores?
Los conectores son palabras o grupos de palabras que sirven para unir ideas expresando claramente el modo en que se relacionan entre sí. Un buen uso de los conectores le da una mayor coherencia a nuestro discurso y lo hace más inteligible para el receptor.
Los conectores pueden utilizarse tanto en textos escritos u orales. Su principal función, como su nombre lo indica, es conectar distintas partes de un texto, ya sean palabras, frases o, incluso, párrafos completos.
Cuando se construye un texto, es necesario poner de manifiesto las relaciones lógicas que unen las distintas ideas para que nuestro interlocutor pueda interpretarlo correctamente. Una idea nueva puede añadirse para, por ejemplo, complementar, contradecir o reforzar otra anterior. Así pues, del adecuado uso que hagamos de los conectores dependerá que nuestro texto final sea coherente y de fácil comprensión.
Los conectores no son en sí una categoría gramatical; es decir, no existe en el diccionario una categoría conector, como sí puede ser el caso de las categorías artículo, nombre, verbo, etc. En realidad, los conectores proceden de distintas categorías gramaticales: para es una preposición, además es un adverbio, pero es una conjunción, etc.
El concepto de conector, pues, se sitúa más en un nivel discursivo que gramatical; es decir, es su función de poner en conexión distintas partes del discurso la que le confiere la etiqueta de conector independientemente de la categoría gramatical a la que pertenezca. Así pues, retomando los ejemplos anteriores, para puede considerarse un conector de finalidad, además uno de adición o argumentación y pero uno de oposición o concesión, sin que cada uno deje de pertenecer a la categoría gramatical correspondiente.
A continuación se explican brevemente cada uno de los tipos de conectores considerados aquí.
Adición
Los conectores de adición son aquellos que permiten añadir información, seguir hablando sobre un tema o presentar elementos adicionales.
Por ejemplo: y, además, etc.
Causa
Los conectores de causa o conectores causales expresan la causa o la razón de ser de algo.
Por ejemplo: porque, dado que, etc.
Condición
Los conectores de condición o conectores condicionales presentan acciones o hechos cuya realización (o no realización) es necesaria para que se cumpla otra acción o hecho.
Por ejemplo: si, con la condición de que, etc.
Consecuencia
Los conectores de consecuencia introducen acciones o hechos que son consecuencia o resultado de otras acciones o hechos.
Por ejemplo: en consecuencia, por lo tanto, etc.
Finalidad
Los conectores de finalidad expresan la finalidad, el objetivo, el propósito, el fin, etc., de una acción.
Por ejemplo: para, con el fin de, etc.
Ilustración
Los conectores de ilustración o conectores aclaratorios son los conectores que permiten desarrollar de modo más preciso una idea mediante aclaraciones, reformulaciones, precisiones, ejemplos, etc.
Por ejemplo: es decir, por ejemplo, etc.
Oposición
Los conectores de oposición o conectores adversativos introducen ideas opuestas, contradictorias o incompatibles. Sirven para formular una oposición, una restricción o una objeción.
Por ejemplo: pero, sin embargo, etc.
Orden
Los conectores de orden, conectores de jerarquía o conectores cronológicos son aquellos que pueden utilizarse para exponer de modo ordenado una serie de ideas o argumentos, ya sea simplemente estableciendo una secuencia o bien jerarquizando las ideas de acuerdo con su importancia.
Por ejemplo: en primer lugar, por una parte, sobre todo, etc.
Referencia
Los conectores de referencia pueden utilizarse para introducir un tema o para situarse en él haciendo referencia a acciones o hechos que ya se han mencionado o que son conocidos por los intelocutores.
Por ejemplo: en lo que respecta a, en cuanto a, etc.
Resumen
Los conectores de resumen son aquellos que se utilizan para cerrar o acabar un razonamiento, ya sea resumiendo los puntos principales o presentando una conclusión que se desprenda de lo dicho.
Por ejemplo: en resumen, en conclusión, etc.
Temporalidad
Los conectores de temporalidad o conectores temporales permiten situar acciones o hechos en el tiempo, bien respecto a otras acciones o hechos, bien respecto al momento en el que el locutor habla.
Por ejemplo: en nuestros días, desde entonces, etc

EJERCICIOS DE COHERENCIA
1) Después de llegar al campus, me fui a mi habitación y deshice el equipaje. Nunca he sabido por qué mis padres se compraron aquel coche
2) Los niños se alegraron al abrir los regalos que estaban junto al árbol de navidad. Las clases estaban acabando y ya tenían ganas de que llegaran las navidades.
3) Hay varias ideas en que se defienden en el libro. La obra es una crítica feroz contra la globalización.
Propuesta de trabajo
1) Señala dónde están los problemas de coherencia en estos textos
2) Elige uno de ellos y escribe un texto algo más largo presentando las ideas de una manera coherente
2) Trata de mejorar la cohesión de estos breves textos:
a) El otro día en la calle me encontré con unos amigos. Los amigos me contaron que habían comprado una moto. Habían comprado la moto con un dinero que habían ganado en verano. En verano habían estado trabajando para ganar dinero y comprar una moto.
b) Tener animales en casa es muy agradable. También tener animales en casa tiene problemas. Tienes que sacar a los animales a pasear y tienes que llevarlos al veterinario. Hay personas que no quieren tener animales en su casa. No quieren tener animales por varias razones. Algunas personas tienen alergia a los animales. Otras personas no pueden cuidar a los animales.
c) Mis padres vivían en una casa junto a un campo de fútbol. Mis padres siempre van a ver los partidos de fútbol y antes también iban a ver los partidos. Ahora mis padres viven en el campo. Se mudaron al campo porque quieren vivir ahora una vida más tranquila y siempre han vivido junto a un campo de fútbol. Hay mucho ruido junto a un campo de fútbol.
3) Explica con tus palabras el significado de los siguientes conectores y escribe un ejemplo:

·         de todos modos

·         aún así

·         en cambio

·         de ahí que

·         en resumen

·         igualmente

-Completa el siguiente texto usando algunos de los conectores propuestos:
¿Por qué el cine americano se ha impuesto de tal modo al europeo hasta el punto de amenazarlo de extinción? Algunos claman que a causa de la pura fuerza del dólar. Pero es algo que no ha pasado en literatura, ni en pintura, ni en música sinfónica, ni en gastronomía, ni en periodismo. Los dólares compran casi todo, pero no aniquilan casi nada. Otros, _____________, arguyen la más simple razón del triunfo: que las películas americanas son mejores. _____________, el que una película sea considerada buena o mala es algo desesperadamente subjetivo; y, _____________ cualquiera que sea el baremo que se aplique, es incontrovertible que bastantes películas europeas son estupendas y muchas películas americanas son pésimas. Lo que, _____________, sí puede afirmarse es que las películas americanas gustan por lo común más a la gente. ¿Por qué?
                         Fragmento adaptado de El cielo protector en Libre Mente de Fernando Savater.

-Elige uno de estos tres temas:

1. La comida vegetariana frente a la comida tradicional

2. Vivir en el campo o vivir en la ciudad

3. Vacaciones en la playa o en el campo

Ahora trata de escribir un texto breve exponiendo las ventajas e inconvenientes de una u otra opción, y trata de defender tu preferencia. Utiliza para ello los recursos de cohesión estudiados.
 EJERCICIOS



            Los animales poseen diferentes y variados recursos para asegurar su supervivencia, y entre ellos se destacan especialmente las técnicas de caza. A grandes rasgos, podemos distinguir tres técnicas de caza distintas. En la primera, la caza al acecho, el predador deja que la presa se le aproxime hasta que esté suficientemente cerca como para que no pueda escapar. Todo lo contrario es la técnica de aproximación disimulada, en la que es el cazador el que se acerca a la presa con gran precaución para atacarla bruscamente desde muy cerca La emboscada, por último, consiste en que uno o más predadores obligan a la presa a dirigirse hacia un punto en el que la espera, emboscado, el resto del grupo.

 EJERCICIOS DE COHESIÓN
Analiza en la tabla los principales recursos de cohesión del siguiente texto.
En la época que nos ocupa reinaba en las ciudades un hedor apenas concebible para el hombre moderno. Las calles apestaban a estiércol, los patios interiores hedían a orina, los huecos de las escaleras atufaban a madera podrida y excrementos de rata; las cocinas, a col podrida y grasa de carnero; los aposentos sin ventilación, a polvo enmohecidos; los dormitorios, a sábanas grasientas, a edredones húmedos y al penetrante olor dulzón de los orinales. [...] Hombres y mujeres apestaban a sudor y a ropa sucia; en sus bocas apestaban los dientes infectados, los alientos olían a cebolla y los cuerpos, cuando ya no eran jóvenes, a queso rancio, a leche agria y a tumores malignos. Apestaban los ríos, apestaban las plazas, apestaban las iglesias y el hedor se respiraba por igual bajo los puentes y en los palacios.

                                                                                                      P. Süskind, El perfume.


-Localiza recursos de cohesión en este texto.
Hablaba y hablaba... (Max Aub)
Hablaba, y hablaba, y hablaba, y hablaba, y hablaba, y hablaba, y hablaba. Y venga hablar. Yo soy una mujer de mi casa. Pero aquella criada gorda no hacía más que hablar, y hablar, y hablar. Estuviera yo donde estuviera, venía y empezaba a hablar. Hablaba de todo y de cualquier cosa, lo mismo le daba. ¿Despedirla por eso? Hubiera tenido que pagarle sus tres meses. Además hubiese sido muy capaz de echarme mal de ojo. Hasta en el baño: que si esto, que si aquello, que si lo de más allá. Le metí la toalla en la boca para que se callara. No murió de eso, sino de no hablar: se le reventaron las palabras por dentro.



-Corrige este texto para que no haya tantas repeticiones
El empleado no le dejó entrar. El empleado de la discoteca ya les había mirado mal antes y por eso Juan estaba seguro de que no les dejaría entrar. Y efectivamente no les dejó entrar. Juan iba con su grupo de amigos y algunos habían bebido más de la cuenta. Habían estado antes en un bar, en el bar había una promoción y regalaban una copa por cada copa que pedías. Acabaron bebiendo demasiado. Por eso tenían sus amigos tenían mal aspecto y el empleado de la discoteca no les dejaba entrar. Juan no había bebido nada aunque había una promoción en el bar de la esquina porque tenía que conducir y llevar a sus amigos a casa. Juan había dicho a sus amigos que no bebieran tanto o el empleado no les dejaría entrar en la discoteca. Juan pensó que como mínimo sus amigos podían dejar de cantar a gritos, así quizá no fuese tan evidente que iban un poco borrachos y el empleado no les miraría tan mal. Se volvieron a casa antes de la hora planeada porque no les dejaron entrar en la discoteca y no sabían qué más hacer. Por el camino de vuelta a casa, en el coche de Juan, Juan y sus amigos estuvieron insultando al empleado aunque Juan pensaba que el empleado tenía razón porque sus amigos habían bebido mucho.

- Corrige este texto para que no haya tantas repeticiones
Pedro y Juan eran dos amigos. Eran amigos desde la infancia. Juan y Pedro no se separaban casi nunca, iban siempre juntos, pero eran muy distintos. Eran diferentes físicamente y también eran diferentes en el carácter. Las diferencias no eran obstáculo para su amistad. Juan era alto y delgado. Pedro era bajo y le sobraban algunos kilos. Pedro decía que no estaba gordo, que estaba fuerte y Juan decía que él sí que estaba fuerte y además no le colgaba la barriga. Juan era moreno, llevaba el pelo corto y tenía los rasgos de la cara muy marcados, casi afilados. Pedro tenía el pelo rizado, más rubio y más largo. La cara de Pedro era redonda y con los mofletes salidos y redondos. Juan siempre se reía, aunque cuando estaba deprimido podía estar días sin hablar casi con nadie. Pedro estaba serio y observaba su alrededor. Pedro animaba a Juan cuando Juan tenía un mal día. Pedro trabajaba en una empresa grande y tenía una novia desde hacía años. Juan era muy diferente. Cambiaba mucho de trabajo y de novia, decía que le gustaban los cambios, que necesitaba cosas diferentes o se aburría. Juan no estaba nunca quieto. Pedro decía a Juan que debía parar y pensar en su vida. Juan se reía y terminaban abrazados hablando de otros amigos en un banco del paseo.

                                                                                  Laia Benito Pericás en www.lenguayliteratura.org

-Lee el siguiente texto con mucha atención:
El teatro del silencio
Este género existe desde los griegos y los romanos en el Mundo Antiguo. Para ellos el mimo era el farsante del género cómico más bajo, una especie de bufón, hábil en la gesticulación y en imitar las escenas del diario vivir. Hoy se le considera como una arte creativo y original que pone en juego las habilidades expresivas y comunicativas del lenguaje no verbal. El mimo generalmente se vale de los gestos y actúa en silencio. Sus movimientos corporales son lentos y corresponden a un principio teatral llamado el arte del silencio. Este arte silencioso también se conoce como pantomima. En otras palabras, la pantomima es el arte de concebir una historia utilizando solamente los movimientos corporales. Los movimientos que se ejecutan alcanzan niveles de símbolos manifestados a través del cuerpo.
Peter Roberts en su libro titulado: Mimo, el arte del silencio, nos cuenta la historia de la pantomima. Relata que en la antigua Roma, vivió Livius Andronicus, uno de los primeros artistas en ejecutar la pantomima. Este actor participaba en muchas obras teatrales y con el pasar del tiempo perdió la voz debido a sus numerosas representaciones. Entonces recurrió a los gestos para poder seguir actuando. Sin embargo, otros investigadores plantean que el mimo habría nacido en tiempos de la tiranía y que los actores usaban este arte para protestar contra los tiranos. Al no hablar en voz alta frente a un público, no podían ser acusados de traición y de esa manera conservaban la vida que, de otro modo, hubieran perdido.
Un nombre importante de este arte es el de Etienne Decroux, considerado como el Padre del Mimo Moderno.Decroux dedicó su vida a la investigación del movimiento corporal. Creó teorías y una escuela de mimos de donde emergieron los afamados Jean Louise Barrault, Meter Roberts y Marcel Marceau, quien ha venido a Chile en más de una ocasión. Otra manifestación de la pantomima es conocida como las estatuas humanas, llamadas también estatuas blancas o estatuas vivientes. Este arte es muy practicado en las ciudades cosmopolitas y también en Santiago de Chile. Es común encontrarse en medio de las plazas o en otros lugares públicos, con un personaje vestido todo de blanco o de plateado, que aparenta estar inmóvil, pero que de pronto se mueve lentamente y cambia de posición. Estos mimos pueden llevar vestuarios distintivos de oficios, épocas y lugares diversos. Hoy día muchos artistas, estudiantes y bohemios pasan largas horas hasta que algunos de los transeúntes, especialmente niños y jóvenes, conquistados por su arte, les dan una moneda. La estatua, en agradecimiento, los sorprende con sus movimientos mecánicos o sutiles.
Los mimos, a través de su arte, hacen un homenaje al género teatral, a sus orígenes, a la función dramática del actor, a la creatividad y a la poesía que implica la belleza de una expresión artística, aunque existen directores y teóricos del teatro que sostienen que los mimos y la pantomima son formas de expresión limitantes y hasta inferiores, y que la verdadera esencia teatral solo se logra cuando un texto dramático es verbalizado y representado en un escenario y ante los espectadores.
                                                                       (Tomado y adaptado del texto “El teatro del silencio”).
Contesta las siguientes preguntas:
1. En el texto aparecen dos causas del origen de los mimos. ¿Cuál de las dos es más coherente con el carácter social del teatro? Fundamenta tu respuesta, a partir de la información del texto.
2. ¿Qué piensas sobre lo que sostienen algunos directores y teóricos del teatro en relación a que el arte de los mimos es limitante e inferior en comparación al texto escrito y representado? Fundamenta tus ideas a partir de tu experiencia y de la información entregada por el texto.
3. señala los conectores e intenta cambiarlos por otros que mantengan el sentido del texto.
4. ¿Se puede afirmar que el texto anterior posee coherencia global? ¿Por qué?


miércoles, 22 de febrero de 2017

LA NARRACIÓN - ELEMENTOS- Actividades de Diagnóstico


COMUNICACIÓN • LEER

ACTIVIDADES DE DIAGNÓSTICO

El valor de la gran perla
En La Paz se supo a primeras horas de la mañana que
Kino iba a vender su perla aquel día. Se sabía ya entre
vecinos del caserío pescador, entre los mercaderes del
barrio oriental y en la iglesia, porque los monaguillos
habían llevado la nueva. La mayoría de los traficantes
de perlas lo sabían también y al llegar el día cada uno
de ellos estaba sentado frente a su bandejita forrada de
terciopelo negro, acariciando perlas con la yema de los
dedos y haciendo números mentalmente. En una de
las tiendas esperaba sentado un hombre corpulento.
–Buenos días, amigo mío –exclamó el enorme individuo–.
¿En qué puedo ayudarte?
–Tengo una perla –declaró Kino. Los vecinos se agolpaban
en la puerta y unos cuantos niños se habían
encaramado a la verja de la ventana.
–Una perla –repitió el mercader–. Hay veces que un
hombre me trae una docena. Bien, veamos tu perla.
La valoraremos y se te dará el mejor precio posible.
–Es una perla de gran valor –aseguró Kino.
Los dedos del traficante jugaron con la perla haciéndola
correr sobre el terciopelo de la bandeja.
–Esta perla es demasiado grande –explicó–. ¿Quién va
a querer comprarla? No hay mercado para cosas así.
No pasa de ser una curiosidad. Lo siento; creías que era
algo de valor, pero ya ves que solo es una curiosidad.
Kino estaba perplejo y aturdido.
–Es la Perla del Mundo –protestó–. Nadie ha visto
nunca otra igual.
–Sufres un error –insistió el otro–. Es grande y fea.
Como curiosidad puede tener interés; acaso un museo
la exhibiría junto a una colección de fósiles marinos.
Yo solo podría darte mil pesos.
El rostro de Kino se ensombreció y se hizo amenazador.
–Vale cincuenta mil –contestó– y usted lo sabe. Lo que
quiere es estafarme.
Se oyó un fuerte murmullo entre la multitud al circular
por ella el precio ofrecido, y el traficante sintió un
poco de miedo.
                                               JOHN STEINBECK - La perla (Adaptación)

1. Responde:
• ¿Cómo se sabía en la ciudad que Kino iba a vender la perla?
• ¿Qué valor da a la perla el traficante? ¿Cuáles son sus razones?
• ¿Cómo se siente Kino ante la respuesta del traficante de perlas?
2. ¿Qué tipo de narrador hay en el texto? ¿Qué persona gramatical emplea?
Ejemplifica tu respuesta con expresiones del texto.
3. Clasifica los personajes del relato según su importancia y su función dentro del relato.
4. Habitualmente el narrador introduce las palabras de los personajes utilizando
un verbo como dijo, exclamó, contestó…, al que puede añadir alguna expresión
sobre la actitud del personaje: con firmeza, débilmente…
Copia tres intervenciones de los personajes y añade a los verbos
que las introducen una expresión que matice su actitud.
Ejemplo Una perla –repitió el mercader. Una perla –repitió con codicia el mercader.
5. Realiza la SUPERESTRUCTURA NARRATIVA- Indica TIPO DE TEXTO- FUNCIÓN DEL LENGUAJE PREDOMINANTE.



Aplica lo aprendido

El canto del grillo

Érase una vez un indio que fue a visitar a un hombre
blanco al que le unía una vieja amistad. Una
ciudad grande con todo ese ruido, esos coches y
tantas personas que tienen todas tanta prisa era algo
nuevo y desconcertante para el indio.
El piel roja y el rostro pálido paseaban por la calle
cuando de repente el indio le dijo:
–¡Párate un momento! ¿Oyes lo que yo estoy oyendo?
El hombre blanco contestó:
–Lo único que oigo es el claxon de los coches y el
traqueteo de los autobuses. ¿Qué te ha llamado la
atención?
–Ninguna de esas cosas. Oigo cantar a un grillo.
El hombre blanco aguzó el oído. Después sacudió
la cabeza.
–Te equivocas, amigo –dijo–. Aquí no hay grillos.
El indio dio unos cuantos pasos. Se quedó parado
ante la pared de una casa. Por esa pared crecía una
vid silvestre. Corrió unas hojas hacia un lado y allí,
en efecto, había un grillo.
Después de un rato dijo el hombre blanco:
–Está claro que eras tú quien podía oír el grillo. Tu
oído está mejor entrenado que el mío. Los indios
tienen el oído más desarrollado que los blancos.
El indio sonrió, negó con la cabeza y respondió:
–Te equivocas, amigo. El oído de un indio no es
mejor ni peor que el de un blanco. Atiende.
Metió la mano en el bolsillo, sacó una moneda de
cincuenta céntimos y la dejó caer sobre la acera.
La moneda tintineó al chocar con el asfalto y las
personas que se encontraban a varios metros de los
dos amigos se apercibieron del sonido y miraron
hacia todos los lados. Finalmente, una la encontró,
la recogió y se la guardó.
–Ves –dijo el indio–, no es cierto que el oído de los
indios sea mejor que el de los blancos. Es simplemente
que cada uno oye bien solo aquello a lo que
está acostumbrado a atender.
                                                                           FREDERIK HETMANN
                                                                                          Historias de pieles rojas (Adaptación)

1. Lee el texto y responde.
• ¿Qué extraña al indio a su llegada a la ciudad?
• ¿Por qué cree su amigo que el indio puede
distinguir el sonido de un grillo?
• ¿Por qué nadie oye el grillo y todos oyen la moneda?
2. Contesta.
• ¿Cómo es el narrador del cuento: interno o externo?
• ¿Qué hechos componen la trama? ( Indica las ACCIONES PRINCIPALES).
• ¿En qué lugar se desarrollan esos hechos?
• ¿Sigue la narración un orden cronológico?
• ¿Cuáles son los personajes principales?
3. Analiza el lenguaje narrativo del texto: el punto
de vista (tercera o primera persona).
4. Explica el significado de las palabras destacadas.
La moneda tintineó al chocar con el asfalto
y las personas que se encontraban a varios metros
de los dos amigos se apercibieron del sonido.
5. Identifica las mayúsculas del primer párrafo del texto
y explica a qué regla o norma obedecen.